La destrucción del empleo registrado bajo la lupa de la UCA: Un millón de puestos perdidos consolida una Argentina fracturada

El desplome de la actividad y la falta de políticas de fomento industrial aceleran una alarmante transición desde el trabajo asalariado y formal hacia economías de supervivencia y subempleo precario.
El alarmante diagnóstico del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) expone el colapso del modelo de empleo formal en el país. Tras una década de erosión constante, coronada por la severa recesión de los últimos años, el sistema productivo nacional ha destruido cerca de un millón de puestos de trabajo registrados. Según explicó Agustín Salvia, director del Observatorio, la mitad de este derrumbe se concentró de manera drástica en el período más reciente, evidenciando el nulo amortiguador que el plan económico oficial ofrece ante la pérdida de puestos calificados.
La consecuencia directa de esta desindustrialización y asfixia a las pymes es una brecha insalvable entre dos realidades laborales. Por un lado, apenas un 30% de la población activa logra mantenerse dentro de los sectores de alta productividad y salarios competitivos. Por el otro, un abrumador 70% queda recluido en la informalidad, las changas y el cuentapropismo de subsistencia. Las pequeñas y medianas empresas, ahogadas por la caída del consumo interno, han dejado de cumplir su rol histórico como generadoras de ascenso social, consolidando una polarización de la fuerza laboral difícil de revertir en el corto plazo.
Finalmente, el informe relativiza las promesas oficiales de «modernización laboral» basadas en las economías de plataformas o el emprendedurismo tecnológico. Para la gran mayoría de quienes quedan fuera del sistema formal, el trabajo independiente no es una elección de libertad, sino un recurso extremo para no caer en la indigencia. En lugar de profesionales independientes con alta rentabilidad, el mercado se inunda de venta ambulante, tareas de mantenimiento ocasionales y servicios de bajísima productividad que no logran cubrir las necesidades básicas de las familias argentinas.
