El tribunal saca a la luz la barbarie: Imputan a 17 ex represores por la tortura sistemática de niños en Mendoza
El avance de la causa expone el patrón genocida de la dictadura al juzgar violencias específicas contra la infancia, mientras el Poder Ejecutivo Nacional promueve políticas de olvido y desmemoria.
En medio de un contexto de retroceso en las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, el último miércoles se conoció un dictamen judicial trascendental en Mendoza: la imputación formal de 17 ex militares y ex policías por crímenes de lesa humanidad cometidos contra casi 60 niños, niñas y adolescentes. El juicio, motorizado por la decisión colectiva de las víctimas, entre ellas Ángela Urondo, hija de desaparecidos, rompe con la narrativa que reducía los delitos de la dictadura a «hechos colaterales» al secuestro de adultos, demostrando un patrón sistemático de violencia directa contra la infancia.
La fecha de la imputación es una ironía política: coincide con los dos años de gobierno de Javier Milei, una administración que ha utilizado su plataforma para cuestionar y deslegitimar los crímenes del terrorismo de Estado. Los delitos imputados son aberrantes: secuestros, abandonos forzados y torturas psicológicas ejercidas sobre menores de edad, como el cautiverio en el Departamento de Informaciones Policiales (D-2) y la Casa Cuna. Este avance judicial, que logra dar entidad y voz a las niñas que fueron silenciadas, se enfrenta a un clima de desánimo y frustración que han marcado otros juicios recientes, como la absolución de los acusados por los crímenes de Villa Constitución, lo que recalca la urgencia de defender estos procesos.
