El desgaste del modelo: una encuesta de la UBA relega a Milei al cuarto lugar

La luna de miel del gobierno de Javier Milei parece haber entrado en una fase irreversible de desgaste. Un reciente monitoreo de opinión pública elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) encendió las alarmas en la Casa Rosada al relegar al presidente libertario al cuarto lugar en valoración de imagen, aventajado por tres referentes de la oposición. El estudio, que evaluó a 16 prominentes figuras de la escena nacional, deja al descubierto las primeras grietas profundas en el relato oficialista ante un ajuste económico que asfixia a los sectores medios y populares.
El dato más elocuente para la coyuntura política es el paulatino desmoronamiento de la figura presidencial en el podio de preferencia social. Salvo por una sola diputada nacional que logró mantener un saldo positivo, la totalidad de los dirigentes relevados —incluidos los principales espadas del oficialismo— terminaron con saldos negativos predominantemente altos. Que tres opositores superen a Milei confirma que el ajuste sin anestesia, la pérdida acelerada del poder adquisitivo y el embate contra las instituciones públicas comienzan a pasarle una costosa factura política al mandatario.
Resulta sumamente simbólico que sea precisamente un informe de la universidad pública —institución sistemáticamente denostada y desfinanciada por la administración libertaria— el que registre con rigor técnico este cambio de tendencia. Mientras la usina de propaganda gubernamental en redes sociales intenta sostener una ficción de consenso indiviso, la medición evidencia una realidad imborrable: el rechazo ciudadano crece de manera proporcional al deterioro de las condiciones de vida de la población.
En este escenario de creciente malestar, la caída de Milei al cuarto puesto no solo erosiona su centralidad, sino que reconfigura el mapa político. El experimento anarcocapitalista muestra signos prematuros de agotamiento social, demostrando que la agresividad verbal no alcanza para tapar el impacto de un modelo de exclusión. La sociedad empieza a mirar hacia la oposición frente a un rumbo que destruye el tejido social argentino.
