Milei regresa al despacho que juró desmantelar para forzar su reforma del Banco Central

Pasaron 45 días desde que Javier Milei reunió por última vez a sus ministros en Balcarce 50. Este lunes, el Presidente volvió a pisar la Casa Rosada para encabezar un cónclave de gabinete marcado menos por la gestión que por la urgencia legislativa. La escena contrasta con aquel candidato que prometía incendiar el Estado: hoy lo recorre entero, pero lo hace para desguazarlo a su medida.
El corazón de la semana es la Carta Orgánica del Banco Central, el mismo organismo que el oficialismo juró clausurar durante la campaña y que ahora quiere reformar a su favor. Junto a ese proyecto avanza Inocencia Fiscal II, una amnistía que vuelve a abrirle la puerta a quienes eluden al fisco, mientras el ajuste sigue recayendo sobre jubilados y trabajadores. El Gobierno lo presenta como una señal de velocidad; para la oposición, es la confirmación de un rumbo.
El regreso a Casa Rosada esconde, además, una movida de ordenamiento político. La mesa chica que conduce Karina Milei junto al jefe de Gabinete, Diego Santilli, viene aceitando los acuerdos con bloques aliados. El martes, el Presidente recibirá a diputados y senadores libertarios; en el Senado, la negociación incluye pliegos judiciales que dependen de los dialoguistas que el propio Milei despreció.
La consecuencia es una paradoja difícil de disimular: el gobierno que se presentó como enemigo de la casta termina atado a las mismas negociaciones que denunciaba. La reforma del Banco Central y la amnistía fiscal no se discuten por convicción, sino porque el oficialismo necesita victorias legislativas urgentes. Y para conseguirlas, Milei vuelve al despacho que alguna vez dijo que estaba de más.
