Fracaso en las góndolas: el costo de la canasta básica roza el millón de pesos mientras el Gobierno celebra una estabilidad inexistente
La supuesta desaceleración de los precios que pregona el Ministerio de Economía choca de frente con la realidad de las familias argentinas, que hoy necesitan casi 950.000 pesos para costear una compra mensual básica.
Un relevamiento reciente de la consultora Analytica revela que, lejos de estancarse, productos esenciales como el aceite y los lácteos sostuvieron incrementos de hasta el 10% durante el último mes. Esta dinámica expone la ineficacia del programa oficial para contener la dispersión de precios y proteger el bolsillo de la clase media, que ve cómo el acceso a los alimentos básicos se convierte en un lujo de difícil alcance bajo la actual administración libertaria.
El mapa de la carestía muestra que la Patagonia es la región más castigada por la desregulación, con Santa Cruz liderando un ranking de precios prohibitivos. El informe detalla que, mientras el Ejecutivo nacional se desentiende de los controles de precios, la brecha entre regiones se agrava: provincias como San Luis y Catamarca sufrieron saltos nominales de más de 35.000 pesos en apenas 30 días. Esta situación deja en evidencia que el libre mercado no ha traído eficiencia, sino una anarquía de precios donde el yogur bebible o la simple docena de huevos registran subas desproporcionadas según la ubicación geográfica, consolidando un esquema de vida impagable para la mayoría de los habitantes del suelo argentino.
