martes, 22 de septiembre de 2026
Economía

Caputo acumuló US$ 3.000 millones en fondos fiduciarios que Milei prometió eliminar

21 de agosto de 2026 · Redacción Punto Baires

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La promesa de eliminar los fondos fiduciarios fue una de las banderas con las que Javier Milei llegó a la Casa Rosada. En 2024, el Presidente los definió como «cajas de la política» y anunció que iba a desarmarlos. Dos años después, la realidad desmiente el discurso: 27 fideicomisos siguen vigentes y, según los registros que cita la oposición, ya acumularon más de US$ 3.000 millones de recursos públicos.

La mayoría de esas cajas está bajo el paraguas del Palacio de Hacienda, es decir, del ministro Luis Caputo. El decreto 215/2024 convirtió a la cartera económica en fiduciante de todos los fondos integrados con bienes del Estado, lo que concentró en una sola mano el manejo de miles de millones de dólares que antes se repartían entre distintos ministerios. Esa centralización es, precisamente, lo que la oposición cuestiona como un uso discrecional de los recursos.

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El caso más reciente es el del fondo SisVial, que se nutre de un impuesto a los combustibles líquidos y que, según su destino original, debía financiar el arreglo de rutas. En los últimos días, Caputo fue denunciado en la Justicia por presuntamente desviar esos fondos hacia el Tesoro en lugar de aplicarlos a la infraestructura vial. No es un detalle menor: es dinero que los automovilistas pagan en cada carga de nafta y que termina tapando agujeros fiscales en lugar de tapar baches.

También sigue operativo el fondo para la Infraestructura Hídrica, el del Sistema de Infraestructura del Transporte y el que subsidia el consumo residencial de gas. Mientras tanto, otros como el FISU —creado para urbanizar villas de emergencia— quedaron en vías de disolución. La selectividad con la que el Gobierno decide qué caja cierra y cuál sigue abierta alimenta las sospechas de que los fondos se usan como herramienta política antes que como instrumento de gestión.

Para el Gobierno, son recursos de administración técnica. Para la oposición, son un botín. La discusión de fondo es la misma de siempre: qué se hace con la plata del Estado y quién controla al que la maneja. Y hasta ahora, los controles brillan por su ausencia.

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