Descalabro comunicacional: Milei apura la asunción de Ravier para tapar los escándalos de Adorni y la interna libertaria

El sillón de la vocería presidencial ya tiene dueño formal, aunque el proceso expone las severas grietas que cruzan el corazón del Gobierno. Este lunes, el presidente Javier Milei buscará diagramar el esquema de transición para entronizar a Adrián Ravier, una decisión tomada de urgencia el pasado viernes tras el insostenible desgaste de Manuel Adorni. A pesar de las versiones iniciales que apuntaban a una jura tradicional, desde la Casa Rosada ahora relativizan el formato del anuncio, evidenciando la falta de consenso en el ala oficialista sobre cómo procesar este recambio forzado.
El bautismo político de Ravier no será en la sala de conferencias de Balcarce 50, sino en un acto de la Fundación Faro programado para este martes. El gesto de Milei no es casual: representa un abierto respaldo al *think tank* de la militancia libertaria que conduce Santiago Caputo, justo cuando la Inspección General de Justicia (IGJ) —bajo el ala de Karina Milei— puso la lupa sobre el opaco financiamiento de la entidad. Esta guerra de facciones obligó a acelerar el desembarco del economista pampeano, en un intento desesperado por clausurar un frente de tormenta interno antes de que el mandatario emprenda su nuevo raid de viajes al exterior por España y Estados Unidos.
